El diálogo de San Andrés no se ha roto, aunque sigue siendo frágil.
Samuel Ruiz
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Nadie duda de la necesidad de que impere en México, y en Chiapas en particular, el orden jurídico, ya que es condición de certidumbre para la vida social. Ese orden juridico tiene que ser pleno, es decir de observancia universal y no discriminada porque de lo contrario se convierte en su contrario. Por ejemplo, no se puede invocar la ley para perseguir con ella a los dirigentes zapatistas, y al mismo tiempo trasgredirla haciendo al Ejército responsable de acciones propias del ministerio público y de la pública judicial.
Se mencionan los casos más conocidos de los miembros de la Iglesia católica que de alguna manera han estado vinculados o han sido mencionados en actividades ilícitas.
El gobierno federal pidió a tres chiapanecos ilustres que sea intermediarios para el diálogo con los sectores sociales de su entidad natal. De inmediato se instalaron en San Cristobal de las Casas el escritor Eraclio Zepeda, uno de los chiapanecos que con mayor insistencia y oportunidad ha denunciado la desigualdad profunda que está en el fondo de la rebelión en Chiapas; el antropologo Andrés Fábregas, académico y funcionario público; y el senador Eduardo Robledo que junto con César Augusto Santiago forma la pareja de chiapanecos más cercana al candidato presidencial priísta Luis Donaldo Colosio.
En la primera semana de enero de 1993, se realizaron cambios significativos en el gobierno federal, incluyendo la salida de Fernando Gutiérrez Barrios y la llegada de J. Patrocinio González Blanco Garrido. Estos movimientos buscan reforzar el control presidencial y la seguridad. También se nombraron nuevos titulares en áreas clave como Energía y Política Poblacional.
Roberto Zamarripa, enviado de Reforma a San Cristobal de las Casas, dio la primicia. A las ocho cuarenta de la mañana de ayer, transmitió la noticia a la Plaza pública de Radio Universidad: Eduardo Robledo Rincón pidió finalmente licencia a la gubematura de Chiapas, en medio de la evidencia de que no podía regir esa convulsa entidad, donde todo pasaba, en el mejor de los casos, al margen de su voluntad.
Por primera vez desde que se reanudaron los encuentros entre el zapatismo armado y el gobierno federal, se plantean ahora probables puntos de acuerdo en temas específicos o, al menos, se identifican con claridad diferencias puntuales, dentro del gran marco de visiones encontradas que separan a las partes.
La buena disposición presidencial condensada en la iniciativa que incorpora el Poder Legislativo al abordamiento del conflicto en Chiapas, requiere traducirse en hechos que en Tabasco no sean la represión y el acoso.
Conferencia de prensa en la cual se presentan 10 puntos como propuesta de Emilio Rabasa Gamboa, coordinador para el diálogo y la negociación en Chiapas.
Compromisos a los que llegaron la Cocopa y el EZLN, después de una visita a Chiapas.