El Ejecutivo se impacienta ante las descalificaciones y la etiquetación (que, por ejemplo, tilda de neoliberal a su política económica, a la que cabe llamar neoliberal porque es neoliberal) y sin embargo él practica sin cesar la descalificación y las etiquetaciones.
El zapatismo se niega a reanudar el diálogo por condiciones inaceptables para el gobierno.
La fotografía periodística es clave para entender los acontecimientos recientes.
El EPR muestra fuerza y movilidad, pero no da información clara de sus objetivos.
Javier Livas critica a tres consejeros ciudadanos, pero se considera un exceso llamarlos traidores.
La población exige mano dura contra el EPR, afectando también a organizaciones vinculadas.
Zedillo endurece su postura al mencionar que perseguirá actos terroristas del EPR.
En particular, el documento demanda al zapatismo armado que ´mantenga su disposición de escucha a la sociedad civil, participe en esta iniciativa y se mantenga en el camino de la lucha política´, amén de invitarlo ´a atender las propuestas que la Cocopa y la Conai impulsen en favor de la reanudación del diálogo de San Andrés´.
El informe de Zedillo fue breve, pero lo más importante ocurrió fuera de la tribuna.
Se debe analizar abiertamente el papel del Ejército en funciones de seguridad pública.