Elíseo Alberto

Área de elementos

Taxonomía

Código

Nota(s) sobre el alcance

    Nota(s) sobre el origen

      Mostrar nota(s)

        Términos jerárquicos

        Elíseo Alberto

          Términos equivalentes

          Elíseo Alberto

            Términos asociados

            Elíseo Alberto

              2 Descripción archivística resultados de su búsqueda: Elíseo Alberto

              2 resultados directamente relacionados Excluir términos relacionados
              El anhelo de Elíseo.
              UAMC.MAGC-01.015-18/9/875 · Unidad documental simple · 02/08/2011
              Parte de Acervo Granados Chapa
              • Columna La Calle que rinde homenaje al escritor cubano Elíseo Alberto, se hará por medio de algunos párrafos de su Informe contra mí mismo, en que sintetiza ese sueño, ese propósito de unidad, y advierte sobre la horrible consecuencia de no conseguirla;
              • “en Cuba el pasado nunca acaba de pasar; nos precede, nos atrapa y nos proyecta.
              • Mi padre siempre lo dijo: tapen bien los espejos, que la muerte presume.
              • Nacer en esta isla es, en verdad, una fiesta innombrable, querido José Lezama Lima.
              • Sombras que sólo yo veo, me escoltan mis dos abuelos, escribió Nicolás Guillén..
              • Nuestros santos difuntos dialogan, discuten, pelean y conspiran, aunque los entierren bajo cruces sin nombre o se ahoguen en el mar que nos encierra y define.
              • Los fantasmas traen el ron a la mesa, donde hay sillas reservadas para los ausentes”.
              La eternidad del poeta.
              UAMC.MAGC-01.015-18/9/876 · Unidad documental simple · 05/08/2011
              Parte de Acervo Granados Chapa
              • Columna La Calle que termina el recorrido del último artículo escrito por Elíseo Alberto por su muerte, el texto se cierra con una evocación a Elíseo Diego, su padre, aquí unas líneas: “por último, apareció el sereno doctor Alejandro Rossano, cirujano, lector obligado de mis novelas, un joven demasiado sabio para su edad, que yo he aprendido a admirar sin reservas;
              • ¿Hola, poeta?, me dijo Rossano con sedante naturalidad. ´Hola, hermano ´, le dije, y le pregunté por sus hijos.
              • No hablamos de catéteres, ni de riñones, ni de mis libros: hablamos de vikingos, de Erik el Rojo, descubridor de Groenlandia.
              • Su hijo menor se llama Erik.
              • La mano de Rossano es delgada, de dedos finos, pero aprieta fuerte; me dejó paz en la mía”.